Contraté a Simrinbahl para la reforma integral de mi ático en el Eixample. El proyecto era complejo: integrar una terraza de 50m² en el espacio habitable, maximizar la luz natural y crear una sensación de amplitud respetando la estructura original. El resultado superó todas mis expectativas.
El equipo propuso una solución brillante con un muro de cristal corredero que une el salón con la terraza, creando un espacio fluido todo el año. Los materiales elegidos —microcemento, madera de roble recuperada y acero corten— aportan calidez y carácter, manteniendo una estética minimalista y atemporal. La gestión de permisos y la coordinación con los gremios fue impecable.
Lo que más valoro es cómo entendieron mi estilo de vida. El espacio no solo es hermoso, es increíblemente funcional. Cada centímetro está optimizado, con soluciones de almacenaje inteligentes que mantienen el orden sin sacrificar el diseño. Han creado un refugio urbano perfecto.